jueves, 26 de agosto de 2010

En Chile..


Conduciendo por el desierto, en  el Parque Pan de Azúcar
      El  día domingo había logrado comunicarme con mi familia, gracias a Dios todos se encontraban bien.  Crucé la frontera y llegué a Arica cerca de las 21 hrs.  siendo de noche, me quedé a alojar en la casa de mi amigo Alex. Su familia  resultó ser muy simpática y acogedora.
     El día lunes dejo la moto en una linea camiones de carga para  su traslado a Santiago, también logro conseguir pasaje en bus para el día martes, cabe destacar,  el sitema de trasporte aereo se encontraba casi colapsado por las secuelas del terremoto y el  transporte terrestre funcionaba a medias.
     Estando en Santigo, me realizo unos exames al hombro y la muñeca, detectándome una lesión en el hombro producto del dislocamiento y una fractura a la muñeca. Esto último,  significó que tenía que estar con un yeso por 6 semanas...
      Sin duda el viaje me dejó una experiencia riquísima en todo sentido, ver otras formas de vida, otros paisajes, conocer nuevas personas, acontecimientos inesperados. La sensación de que en la vida hay que arriesgarse para poder avanzar, aunque por momento no se vea  nada seguro. El sentirme  conectado con Dios por medio de la meditación diaria,  la naturaleza, las personas y situaciones que se me presentaron  en el camino, es algo realmente extraordinario, que se convirtieron en verdaderos aprendizajes.
     Llevo cuatro veranos seguidos fuera del país, de ellos,   tres han sido viajando en moto, por Bolivia, Perú, Argentina,  La Patagonia,  sin duda hay un antes y despúes de estos viajes, me siento más maduro, más feliz, con una visión más amplia...
    Tengo que señalar,  que lo que me ayudó o mejor dicho fue determinante para atreverme a emprender estas aventuras, fue la fe en Jesús, en todo tiempo me sentí amado, cuidado,  protegido, auspiciado, promocionado  por Dios. Esta fe, que llegó como un regalo  a mi vida cuando tenía 17 años, es la que me ha permitido cumplir varios sueños  y que me permitirá cumplir aquellos que aún quedan pendientes. Con Dios todo es posible....
     A los pocos días de estar en Santiago me llama una amiga, animándome a hacer algo por las personas que fueron afectadas por el terremonto....partimos en su auto a un lugar a las afueras de Santiago, vimos un pueblo en ruinas,  casas de adobe en el suelo, familias en carpas... desde ahí comenzó una nueva  aventura....que a la fecha que escribo esta nota aún no termina...